Es horrible subirse a un taxi que tiene ese olor a transpiración pegada, seca, adherida al tapizado. Saber que el taxista ya no lo huele porque su nariz está acostumbrada.
Y tan impune y oloroso va por las calles que mientras maneja se prende un pucho sin preguntar al pasajero si le molesta.
Olor
26 de octubre de 2008
Etiquetas: Cosas
Suscribirse a:
Comment Feed (RSS)


|